Revista Brasileira de Docência, Ensino e Pesquisa em Educação Física, Vol. 2, No 1 (2010)

¿QUÉ OPINA EL ALUMNADO DE ENSEÑANZA SECUNDARIA OBLIGATORIA SOBRE LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA?

Maurice Piéron, Francisc Ruiz-Juan, María Elena García Montes

Resumo


Hay que ser conscientes de que seleccionar un objetivo de aprendizaje para representar el éxi-to pedagógico no es más que una visión fragmentada del mismo. En efecto, existen otros ob-jetivos también justificados y, además, se ha de tener en cuenta que los alumnos no siempre consideran los aprendizajes como objetivos prioritarios. Sin embargo, dos razones nos condu-cen a considerar el aprendizaje como criterio de éxito pedagógico.
1. El aprendizaje es uno de los cometidos de la escuela y de la actividad física y deportiva. Asimismo, recrear o divertir no ha de ser el único objetivo de esta disciplina a nivel esco-lar. La Educación Física no es otra forma de “recreo” entre el resto de asignaturas. En nuestra opinión, no debería aplicarse la tan conocida fórmula “happy, busy and good”. Sin duda alguna, ayudar a los alumnos a mejorar sus habilidades motrices y deportivas en un clima cordial apropiado, y en el que se consigan éxitos, forma parte de la eficacia de la en-señanza. Ciertas variables responsables del aprendizaje se hallan en el proceso de ense-ñanza, en aquello que sucede en el desarrollo de la sesión. La búsqueda basada en las uni-dades experimentales de la enseñanza ha supuesto una recopilación de datos, produciendo unos resultados que merecen ser considerados para mejorar la calidad del conjunto del proceso de enseñanza-aprendizaje.
2. El afecto del alumno hacia una asignatura y hacia la escuela depende, de forma bastante directa, de sus éxitos. Bloom (1979), a partir de sus estudios en el marco de la “pedagogía del éxito” sitúa en este afecto un 20% de la variancia del rendimiento escolar.
En la enseñanza de las actividades físicas, son cuatro los elementos que parecen jugar un pa-pel esencial en la consecución de la mayor parte de los objetivos: el tiempo que el alumno dedica a la actividad motriz, el ambiente en el que participa en la actividad de la clase, las reacciones a sus actuaciones (feedback) y la organización del trabajo. Nuestras propuestas se desprenden de diversas fuentes:
? De los resultados que provienen de la enseñanza general.
? De la comparación de los comportamientos observados en los docentes expertos y en los docentes noveles.
? De los resultados de estudios basados en las unidades experimentales de enseñanza.
? De la comparación de la realidad de la clase con aquello que preconizan los progra-mas y los didácticos.
1. El tiempo de compromiso motor. Se trata del tiempo efectivo que el alumno invierte en la actividad motriz durante la sesión de educación física. Los resultados de los estudios que hemos realizado indican que dicho tiempo de implicación motriz debe ser precisado con nociones de especificidad (Carreiro y Piéron, 1990a; 1990b; Piéron y Piron, 1981) y de éxitos en la práctica (Piéron, 1982). De la misma forma, el concepto de éxito está confir-mado en estudios de tipo proceso - producto realizados en la enseñanza general (Berliner y Tikunoff, 1976). El tiempo invertido en la tarea se considera como un mediador a través del cual la instrucción y las intervenciones del profesor se transforman en aprendizajes de los alumnos.
2. Una información frecuente y de calidad sobre el estado de las prestaciones del alumno. En el aprendizaje motor se considera la retroacción (feedback) como un concepto clave. A veces, el feedback sólo está limitado al concepto exclusivo de conocimiento de los resul-tados analizado como un refuerzo, puesto que informa al aprendiz sobre el carácter correc-to o incorrecto de la respuesta. Es imposible obtener un progreso continuo sin dicha in-formación regular. En el campo, la reacción a la realización va más allá de la información basada exclusivamente en el éxito o en el fracaso. Esta reacción debe indicar los medios que el aprendiz tiene a su alcance para mejorar su realización y contribuye a descubrir es-tos medios. La reacción a la realización (feedback) se sitúa en la frontera de dos fenóme-nos: la enseñanza y el aprendizaje. Añadiremos que informar al participante sobre sus prestaciones corresponde a una inquietud de este último en su búsqueda de la excelencia.
3. El clima positivo que debería reinar en una clase. La enseñanza de actividades físico-deportivas persigue diversos objetivos; uno de los principales consiste en desarrollar el deseo de continuar con esta práctica una vez acabadas las obligaciones escolares, creando un hábito diario e integrado a la vida cotidiana. Es interesante resaltar que la actitud posi-tiva respecto a la actividad físico-deportiva só1o se desarrolla si el alumno la ha practica-do con éxito y si esta práctica se ha efectuado de forma agradable, en un clima de apoyo y ánimo por parte del profesor.
4. La organización del trabajo en clase. Resulta imposible maximizar el tiempo de actividad individual, así como la frecuencia de las reacciones del alumno durante su ejercitación, sin una adecuada y precisa organización de las condiciones de práctica. Teniendo en cuenta que, a su vez, ésta simplifica los problemas de conducta y de disciplina de la clase.
Resumiendo, el éxito pedagógico implica que el profesor incremente las experiencias de prác-tica ofertadas al alumno y que le procure la mayor información sobre sus resultados, desarro-llando todo ello en un ambiente de aprobación y convivencia. La consecución de estos tres objetivos no se concibe sin una organización precisa del trabajo que debe efectuarse en clase (Piéron, 1993, 1999; Siedentop, 1983).

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